Guaita y Alves, Alves y Guaita. Cuesta mucho saber que nombre debería estar delante, es decir, en el once titular.
Contar con dos porteros de alto nivel en el mismo equipo, similares pero a la vez diferentes, sabiendo que los dos aportan seguridad y tranquilidad en la meta es tan positivo como negativo. Me explico.
El Valencia CF tiene la suerte de contar con dos guardianes de la portería, Vicente Guaita y Diego Alves.
Es positivo sobre todo para la salud del aficionado ya que ambos suelen evitar sustos innecesarios que ponían al espectador con un nudo en la garganta cuando el cancerbero no blocaba bien o se le escapa el esférico por debajo de los brazos.
Es positivo sobre todo para la salud del aficionado ya que ambos suelen evitar sustos innecesarios que ponían al espectador con un nudo en la garganta cuando el cancerbero no blocaba bien o se le escapa el esférico por debajo de los brazos.
Otro punto positivo está en la competencia que se crea entre ellos dos, ya que tener cada día a un jugador en tu mismo puesto con alta calidad te obliga a mejorarte diariamente, sin tener opción a confiarte ni bajar el ritmo.
La parte negativa empieza cuando el mister, en este caso Mauricio Pellegrino, decide que esa alta competencia finaliza, lo que querrá decir que ya tiene al concursante ganador: el meta titular. Desde la salida- retirada de Santiago Cañizares, el conjunto che siempre buscó una alternativa que se pudiera, al menos acercar, a la seguridad que él dejó. Y después de varios candidatos sin éxito como Hildebrand o Rennan, apareció César Sánchez, dejando una huella grande en el valencianismo con sus paradas y sobre todo simpatía. Pero por cuestión de edad y veteranía decidió sentar cabeza y buscar objetivos más tranquilos.
A partir de ese momento Guaita se hizo con el poder de la portería de Mestalla, siempre mirando de reojo la evolución de Diego Alves. Con Unai Emery parecía que el problema ya tenía solución: el portero de Torrent para la liga y el brasileño para la Champions\Europa League. Pero…¿Hasta que punto es positivo esa decisión? Bajo mi punto de vista, no es lo correcto. Un portero quiere jugar todo, absolutamente todo, la palabra descanso no existe en su vocabulario.
Cuando llega el momento en que los dos ya saben con antelación donde y cuando van a jugar, mínimo uno acaba desmotivándose y dejando de sentirse importante. Alves de momento ha conseguido ganar la partida a Guaita con la llegada de Pellegrino. Pero con la recuperación de la muñeca maldita del portero valenciano, el mister tendrá que tener más de una conversación con su almohada para decidir el destino de estos dos porteros: La titularidad, pero definitva.
Alejandro Silvestre Sáez

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